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La fotografia con un niño a sus anchas es como una caja de sorpresas, disparar y ¿qué imágenes te vas a encontrar luego, ah...?

Con este torbellino llamado Hugo estuve una tarde tomándole fotos a petición de sus padres que sobre todo ella, tenía muy claro la importancia de guardar estos momentos irrepetibles en imágenes, para que en unos años, tener el placer de experimentar esa nostalgia alegre de ver como su hijo un día, fue un pequeño revoltoso disfrutando de su niñez.

Muchas gracias Andrea por tu confianza, para mí es un inmenso placer colaborar con tus ideas y desde aquí, felicitaros por tan bella criatura.

Os dejo una muestra de la sesión.

 

Os presentamos la primavera adelantada.

No me refiero a la estación de la que todo emana, que también, pero no.

Esta preciosidad és la primavera en sí, una delicada flor, a la cual tuve el inmenso placer de tomarle unas fotos (una nos sirvió para felicitar las navidades desde ulldepeix). Apuntar en el visor a esta carita cincelada como los ángeles és olvidar cualquier tipo de retoque y 'gaitas' de edición fotográfica. No hace falta nada más, hacer ¡click! y ahí está la toma, ahí está María, radiante. Nos acompañó su hermanito, que no era su mejor día debido a una inoportuna fiebre y que arreglamos con un 'continuará'.

Agradecer enormemente a sus padres la confianza por todo y agradecimiento especial a María Dolores, por permitirnos realizar la sesión en estos jardines de la Blioteca Municipal los cuales tratamos con esmero (los cactus necesitan esmero...)

Os dejo unas pinceladas.

 

Nuestra amiga Kyra (que os presenté de bebé y con un añito) tiene dos años, dos años y medio largo, y sus padres y tios siguen apostando por esos maravillosos recuerdos que para siempre tendrá esta niña en su corazón, seguro. Vaya desde aquí mi reconocimiento directo a su madre y tía por este esfuerzo que hacen en tener plasmado el paso del tiempo de esta joya de niña y que en el futuro será una recompensa mirar estas imágenes y recordar tantas anécdotas. Todo un placer.

Os dejo una muestra de la sesión que tuvo lugar en el renovadísimo y atractivo local del Nou Raspa.

Gracias Estefanía y Cristina.

 

Era el día del padre como hubiera podido ser otro día pero el caso es que la madre de estas dos criaturas tenía muy claro que sus niños crecen y crecen y que en nada, ya no serán los mismos. La fotografía buena hubiera sido tomar la cara de papá al ver sus pequeñajos en un bonito manojo de recuerdos guardados para siempre. La verdad es que mamá lo tenía perfectamente planeado y en un par de sesiones pudimos lograr lo que ella quería, un bonito recuerdo para toda la vida. Milagro, gracias, y felicidades!

 

Le pedí permiso a su madre para darle un pellizcote en los mofletes a este caramelo llamado Inés pero consciente de hacer daño a la criatura porque mi instinto deseaba repretujarle su piel tan fina y melocotonada, cambié de idea y le pedí permiso para publicar estas simpáticas fotos de una sesión que fue coser y cantar. Gracias papás!!