buscar

Y llegó la batalla final, mucha pólvora, calor, sed, ganas de conquistar de una vez por todas Cocentaina, y como siempre, de nuevo los cristianos lo consiguieron ¡campeones! ("a dos partidos son buenísimos")

Felicitar desde aquí a los cargos 2015 y agradecerles la amabilidad tanto a ellos como a su gente por documentar estos momentos de forma inadvertida.

Nos vemos en las fiestas de 2016. Os dejo una muestra del alardo vespertino y sus entresijos.

¡Saludos!

 

Al finalizar el Alardo tiene lugar una batalla peculiar, un duelo cuya arma son los tomates rojos y maduros. Hace años que un servidor no acudía pero este año me propuse ir con la fortuna de oir decir al Sr. Castillo, un ilustre de esta contienda, que este año celebraban el 50 aniversario ¡Felicidades!

Esperemos continuar disfrutando muchos años más de esta batalla-tomatina donde el buen humor y la recompensa de la ducha después hacen de este acto un reclamo divertidísimo.

Ahí van algunas tomas.

 

Empiezan los truenos, empieza la primera de las dos batallas, empieza uno de los días más pintorescos de la trilogía, de los que gusta a los festeros de verdad. Que añoranza no poder ver esta pugna al amanecer en la pura sierra de Mariola, que pena que las leyes sean tan rígidas y nos impidan ver algo tan peculiar y estético de cuantas fiestas de moros y cristianos se celebran. En fin...

A continuación, alguna muestra de la cruenta batalla por tomar la Villa, que salvo sorpresa, todo indica que los moros serán los que tomen ventaja al mediodía.

Hasta luego.

 

Os dejo un ramillete de imágenes de la procesión de San Hipólito donde decenas de sillas multidiseños inundan las calles de la Villa para tener asegurado el lugar donde rendirle muestras de devoción al Mártir.


 

Uno de los actos más 'cálidos' donde el sol casi siempre se para con fuerza a presentar respeto a los cuatro cargos. Aunque el respeto siempre acaba imponiéndolo él. Ufff, agua por favor!

Alguna imagen a continuación.